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miércoles, 8 de mayo de 2013

TIPOS DE VIOLENCIA parte 2

6. Violencia Delincuencial. Robo, estafa, narcotráfico, es decir, conductas que asumen medios ilegítimos para alcanzar bienes materiales. Toda forma de conducta individual u organizada que rompe las reglas sociales establecidas para vivir en grupo. establecido no ayuda a resolver los problemas. Todos sueñan con el modelo que les vende la sociedad, el éxito fácil. Pero ser un profesional idóneo o un técnico calificado requiere de esfuerzo y preparación. Requiere desarrollar recursos internos y metas. Los jóvenes de nuestro país tienen oportunidades de orientación y canalización de sus frustraciones y en esto dependen de sus familias, la escuela y las instituciones; la responsabilidad es de todos. Es decir, las expresiones de violencia sin futuro y sin horizontes pueden cambiar.

En la actual situación de violencia delincuencial, en Perú, lo relevante no es el incremento de las tasas sino el aumento de la letalidad de las agresiones. Lo cual se expresa en el aumento de los homicidios y de los robos a mano armada. Tal reforzamiento del contenido violento de la delincuencia se produce en un contexto en el cual el Estado muestra su mayor ineficiencia; tanto en lo atinente al aparato policial (incapacidad para atender las denuncias, procesarlas y capturar a los delincuentes), como al sistema judicial (lentitud y negligencia en la imposición de las penas).

La impunidad propicia que la sociedad se llene de miedo y que la percepción del peligro condicione la vida cotidiana. El estado anímico provocado conduce a la privatización e informalización de la protección, a través de la utilización de diferentes estrategias, entre las cuales destacan el cierre de los espacios residenciales – amurallamiento –, la contratación de vigilantes y, en el caso extremo, la afiliación a organizaciones ilegales que ofrecen seguridad de personas y bienes.

Estas modalidades de protección no pueden ser estudiadas dentro de la concepción clásica del control social; porque no están referidas a una política que toma la prevención en función del ejercicio de un control socializador, en el cual el individuo desviado es considerado como el objetivo principal de la intervención. Más bien, se refieren a la expectativa de la disminución del riesgo de que situaciones relacionadas con la violencia delincuencial afecten la vida privada.

TIPOS DE VIOLENCIA Parte 1

Cuando nos preguntamos qué entendemos por violencia la asociamos generalmente a la producida por la agresión física. Sin embargo, en nuestro país la violencia tiene diferentes manifestaciones, las cuales podríamos clasificar las expresiones de violencia en:

1. Violencia Doméstica. La violencia doméstica es un mal social que deriva en gran parte de los mitos que rodean a los roles femenino y masculino aprendidos desde la infancia.

El hombre es el fuerte, el que domina, el jefe de familia, el que no llora ni muestra sus emociones.

La mujer es atenta, obediente, sacrificada, da todo por los demás, sigue a su marido "hasta que la muerte los separe".

La Violencia Doméstica es la práctica de una serie de tácticas coercitivas que los abusadores usan para obtener y mantener control y poder sobre su pareja.

Según las indicaciones del Estatuto de la Florida 741.28, violencia doméstica se refiere a cualquier ataque, ataque agravado, agresión agravada, agresión sexual, acechar y seguir, asechamiento agravado, secuestro y encarcelamiento falso, o cualquier ofensa criminal que resulte en daño físico o muerte de una persona de la familia o de una persona que resida con la familia, por otra persona

que también reside o residía en la misma casa particular. Esto incluye hechos como:

Abuso físico -- Empujar, dar bofetadas, patear, dar puñetazos, tratar de estrangular, y pegar.

Abuso verbal y emocional -- Amenazas, intimidación verbal, acechar el paso, actuar sin controlarse la rabia.

Abuso sexual -- Cualquier contacto del cuerpo, tocarlo o forzando, sin que se desee, o estar envuelto en acto sexual sin que, él o ella, lo deseen.

La Ley contra la Violencia Doméstica N° 7586 del 10 de abril de 1986, publicada en la Gaceta N° 83 del 2 de mayo de 1996, violencia doméstica es una acción u omisión, directa o indirecta, ejercida contra un pariente por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el tercer grado inclusive, por vínculo jurídico o de hecho o por una relación de guarda, tutela o curatela y que produzca como consecuencia el menoscabo de su integridad física, sexual, psicológica o patrimonial. El vinculo por afinidad subsistirá aun cuando haya finalizado la relación que lo originó.

Se entiende por violencia toda acción u omisión de una persona o colectividad que viole el derecho al pleno desarrollo y bienestar de las personas y que determina una brecha entre su potencialidad y realidad. Generalmente estas acciones u omisiones se dan debido al desbalance de poder que existe entre las personas.

Podemos afirmar que la violencia es toda acción u omisión que altera la convivencia pacífica de las personas, que se manifiesta de diferentes formas y grados, con repercusión en la salud pública, sociedad, vida política y cultural de una comunidad.

2 Violencia Cotidiana. Es la que venimos sufriendo diariamente y se caracteriza básicamente por el no respeto de las reglas, no respeto de una cola, maltrato en el transporte público, la larga espera para ser atendido en los hospitales, cuando nos mostramos indiferentes al sufrimiento humano, los problemas de seguridad ciudadana y accidentes. Todos aportamos y vamos siendo parte de una lucha cuyo escenario se convierte en una selva urbana. Existen, de acuerdo con J. Alemany , además de un mecanismo económico (ya visto) , otros de carácter biológico psicológico y cultural que caracterizan la violencia cotidiana en el marco del sistema neoliberal actual

A) El llamado mecanismo biológico , consiste en la deshumanización , que cataloga al "otro" como un "no ser humano". El objetivo es que "El otro", como persona integral deje de ser importante para mí como ya lo es para el sistema económico . Y es que ,parodiando a Primo Levy "un ser deshumanizado y un sistema inhumano difunden y extienden su inhumanidad en todas direcciones y especialmente hacia abajo" (cfr. Primo Levy: los hundidos y los salvados). De esta manera se construye un individuo des-actualizado, des-relacionado. Des-referenciado

Martín Buber escribía en su célebre "yo-tu" que los seres verdaderos son vividos en la actualidad, mientras los objetos lo son en el pasado, la "actualidad" implica siempre relación y esa es la manera de encontrarse. La deshumanización implica por el contrario des-actualización con el otro "mi próximo" y por tanto su "objetualización". Una vez que he objetualizado al otro, que lo he deshumanizado, se abre la veda para la violencia.

B) Un mecanismo psicológico referido a la incapacidad para para procesar adecuadamente la capacidad de amar y valer , bien por exceso, bien por defecto. Tanto en un caso como en otro caso se genera violencia. Los referentes de persona triunfadora que presenta el modelo actual , favorecen un individualismo hobbesiano, y una competitividad feroz que acaba destruyendo redes afectivas, generando frustración y ansiedad permanentes y convirtiendo a los vecinos en desconocidos, y a compañeros de trabajo en contrincantes.

c) Un mecanismo cultural que da coherencia a lo anterior a través de la universalización de unos nuevos modelos y pautas pseudoculturales basadas en la inmediatez de lo inmediato y en la superficialidad de las relaciones, que enlaza además con los afectos y desafectos de carácter psicológico y que convierte a la persona en un puro cóctel de sensaciones. Todo ello con el fin de que el individuo construya sus creencias y opciones vitales desde la identificación de felicidad con un consumo de bienes y estimulos, de manera que cuando esta realidad no se consigue la persona se frustra y su agresividad se transforma en violencia

3. Violencia Política. Es aquella que surge de los grupos organizados ya sea que estén en el poder o no. El estilo tradicional del ejercicio político, la indiferencia del ciudadano común ante los acontecimientos del país, la no participación en las decisiones, así como la existencia de las llamadas coimas como: manejo de algunas instituciones y las prácticas de Nepotismo institucional. También la violencia producida por la respuesta de los grupos alzados en armas.

No se puede entender el problema de la violencia política sin conceptuar a la política como la organización y aplicación sistemática de determinadas relaciones de poder, como la articulación de un conjunto de medios para la consecución y la preservación de éste. La política organiza el poder, le otorga forma estatal y viabiliza un proyecto socio-económico de clase. En este marco, la violencia es parte activa de la estructura social, no es sólo un instrumento o medio de lucha, sino sobre todo un modo de conflicto.

El surgimiento de la violencia política está estrechamente vinculado al desarrollo de la propiedad privada, y es sólo en el transcurso de la consolidación histórica de ésta, que la violencia se transforma en manifestación específica de poder social. En otras palabras, posee una base material concreta y no es una constante histórica, por lo tanto es factible su desaparición en una fase superior del desarrollo humano, cuando sea eliminado todo tipo de explotación pues -como señalara Engels- "el poder, la violencia, no es más que el medio, mientras que la ventaja económica es el fin" (1).

Cuando la ventaja económica, la ganancia, deje de ser la principal motivación de la producción material, cuando el fin de la actividad económica sea la satisfacción de las necesidades del hombre, y no el mero lucro, allí se crearán las condiciones básicas para la extinción definitiva de la violencia política.

No obstante, esta posibilidad histórica se vislumbra lejana, y la violencia continúa siendo componente central de todo el sistema de dominación. De allí que la clase en el poder requiera -a todo nivel- de estructuras que le permitan organizar el control social, minimizar los riesgos de un cuestionamiento revolucionario de la sociedad, y garantizar las condiciones para la reproducción ampliada del poder y del sistema en su conjunto. En esto el Estado desempeña un rol crucial.

Estado y violencia política

El principal organizador y concentrador de la violencia estructural es el Estado, de manera que cualquier intento por legitimar y justificar la violencia ejercida por la clase en el poder, pasa por legitimar el Estado. El objetivo básico que se persigue es despolitizar, desideologizar y neutralizar el Estado, presentarlo como el sintetizador del "bien común" y garante de la "ley y el orden". Para ello es imperativo la imposición de una visión histórica de la naturaleza humana, la sociedad y elaborando, simultáneamente, conceptos abstractos de nación, interés nacional, estabilidad y paz social.

Este tipo de Estado se justificaría por el posible "caos" que devendría en la sociedad humana por el hecho de su inexistencia. Fenómeno que hace más de tres siglos ya debatían los grandes pensadores filósofos y políticos. Según esta corriente teórica -que de una u otra forma sigue vigente- la naturaleza humana es esencialmente egoísta y utilitaria, cada ser lucha por su propia subsistencia, por la satisfacción de sus propios intereses, lo que inevitablemente le lleva a la confrontación permanente con otros seres humanos.

Esta situación es la que Hobbes (2) describiera como "la guerra de todos contra todos". Situación superable sólo con apego a un ente no-utilitario, a un órgano que no buscase la satisfacción de intereses particulares, sino que comunes, generales. De allí surge la noción básica y la materialización del concepto del Estado actual como el único capaz de imponer el orden en medio del "caos natural". Es decir, ser un "administrador neutro del conflicto social".

Dicha tesis amerita al menos dos consideraciones. En primer lugar, la naturaleza humana no es egoísta, ni altruista, ni agresiva ni pacífica, ni buena ni mala en si misma, sino que simplemente sintetiza el sistema de relaciones sociales prevaleciente en un momento histórico determinado.

La esencia humana en abstracto no existe, esta es concreta y, por sobre todo, dinámica, cambiante, de modo que la hipótesis de una situación natural de guerra permanente solo sirve para justificar la creación y consolidación de un complejo aparato de dominación de clase como es el Estado (analícese, en un grado menor, la lucha contra la delincuencia), además de proyectar la idea de la imposibilidad de transformar el sistema o luchar por una sociedad igualitaria, puesto que el ser humano sería individualista y egoísta en esencia y jamás podría cambiar.

En segundo lugar, es necesario puntualizar que el Estado no es un ente que esté por sobre las clases y la sociedad. Ninguna institución es neutra o poseedora de poder propio, más bien expresa poder social de clase. Es por ello que conceptos y prácticas tales como orden, legalidad, estabilidad, paz social, civilismo, etc., son de carácter tan determinado; la sociedad virtual no existe, ni ha existido, solo existe la sociedad históricamente concreta, de manera que el orden y la estabilidad que se defiende hoy, es el orden y la estabilidad del neoliberalismo. El Estado no es ningún sintetizador del bien común y del interés de un país, sino que de violencia política y, por consiguiente, de poder de un sector de la sociedad sobre otro.

La dimensión ideológica de la violencia

Históricamente a través de diversos medios de socialización -la estructura educacional, los medios de comunicación, entre otros-, la clase dominante ha ido configurando un sistema de valores, normas, conceptos y categorías tendientes a justificar su dominio: su preponderancia monopólica a regir los destinos de la humanidad, sus instancias de organización y la vida de los individuos. Medios entre los cuales la autentificación del uso de la violencia en sus diferentes formas por parte del Estado, su institucionalidad, sus fuerzas armadas y policiales, han sido una constante.

Esta manipulación ideológica se ha sostenido en tres ejes esenciales:

a) Ocultar la violencia estructural propiamente tal.

b) Legitimar la represión institucional.

c) Deslegitimar toda violencia social contra el sistema.

La violencia es inherente a una estructura social injusta, a un orden social basado en la explotación del trabajo por el capital, en la exclusión y marginación económica, social y cultural de vastos sectores de la sociedad. De hecho la violencia no se reduce únicamente a su manifestación más ostensible, a su forma represiva.

Esta última es sólo una vía que permite mantener maniobrando y desarrollándose a la violencia estructural en su conjunto, al capitalismo. Es por ello que Marx y Engels señalaron la existencia de un virtual estado de guerra entre patrones y trabajadores (3), en otras palabras, criticaban la influencia de la violencia económica y de cómo ésta se reproduce a través de todo el sistema consolidándose como violencia estructural.

Mas este modo de abordar el problema no es prerrogativa exclusiva de los clásicos del Marxismo, también -y básicamente a partir de la encíclica Populorum Progressio- la Iglesia Católica, en particular el Movimiento de la Teología de la Liberación, manifestó sin ambigüedad, que "la violencia originaria, raíz y principio de todas las demás violencias sociales, es la llamada violencia estructural, la injusticia de las estructuras sociales, sancionada por un orden legal injusto y orden cultural ideologizado, que como tales constituyen la institucionalización de la injusticia" (4).

El ocultamiento de la violencia estructural requiere imponer la idea de la libertad del individuo, de la igualdad de oportunidades, de los beneficios de un mercado abierto a la libre competencia. El esquema de valores imperantes reproduce sistemáticamente la idea de que los pobres, los marginados, son tales sólo debido a la mala suerte de haber nacido pobres o a su propia impericia, a su falta de creatividad y esfuerzos personales. Entonces la injusticia no es tal, pues las naturales diferencias sociales no son más que el resultado de las leyes de funcionamiento del mercado, leyes, que según se argumenta, no responden a los intereses de nadie en particular. Obviamente entonces, al negarse la injusticia social, se está negando también la violencia estructural.

Bajo este marco conceptual surgen las nociones de violencia directa (represiva) y violencia indirecta (estructural). Donde producto de la manipulación y desinformación ideológica, se tiende adscribir un carácter significativamente más negativo a la violencia directa que a la indirecta; se condena el destrozo de la propiedad pública y privada, un secuestro, un atentado, pero no ocurre lo mismo con la miseria, la pobreza, la carencia de vivienda o salud. O, dicho de otra manera, se considera social y culturalmente peor, matar que dejar morir. La clase en el poder juega con la sicología de las personas, con sus emociones y decepciones, a fin de encauzar cualquier signo de descontento, diluir y desviar la atención del impacto de cualquier violencia estructural.

Junto con la legitimación ideológica y política de la existencia y el recurso de las distintas formas de coacción, se deslegítima todo intento de organización popular de la violencia. A pesar que en los discursos oficialistas es frecuente la condena de la violencia "venga de donde venga", en la práctica se busca neutralizar o desarticular únicamente su desarrollo en la base, su forma auto-defensiva u ofensiva, especialmente aquella que se puede erigir como alternativa de lucha política, militar o social.

En consecuencia, la naturaleza clasista del proceso en marcha instituye que la violencia ejercida por el sistema es positiva y necesaria. Es decir, toda consideración moral acerca de la violencia política, tiene que ver con el sistema de valores que éste estime necesario para lograr la estabilidad del mismo. Por eso se critica el uso de la violencia en política, en la misma medida que se crean organismos de seguridad y de lucha antisubversiva, y aumentan los presupuestos de las fuerzas armadas y de orden. Así se ha ido estableciendo una relación arbitraria entre democracia y paz por un lado y cambio y violencia por otro.

En este contexto ideológico es que surge una inevitable interrogante: ¿Existe una forma ética de ejercer la violencia? Está claro que de aceptarse el sistema de valores imperantes, como el único referente para medir lo positivo o lo negativo, lo bueno y lo malo del recurso de la violencia, la conclusión será siempre la misma: la violencia ejercida por la base social será siempre reprobable. Sin embargo, si ponemos el punto del análisis en otro ámbito, sí logramos trascender el límite de la moral general y vaga para reconstruir desde el pueblo -los verdaderamente afectados por ésta-, valores morales y nociones éticas que expresen la necesidad histórica del cambio social, y muy especialmente, que desmitifique el uso de la violencia por parte de las masas, ubicándola en su justo contexto como fenómeno socio-político, el centro del problema cambia:

La violencia es moralmente válida y políticamente viable, en la medida que se corresponde con la dirección principal del movimiento histórico, al cambio social necesario para erradicar primero parcial y luego definitivamente la violencia estructural creada por el sistema capitalista.

La forma ética de ejercer la violencia está en ponerla al servicio de las mayorías populares, al servicio del cambio social y de la dignidad humana.

La violencia revolucionaria es una forma específica de manifestación ética, pues ésta no persigue la destrucción del ser humano y su entorno, ni su sometimiento, sino que es un período muy breve de la actividad por las transformaciones, sólo un momento histórico; no es un fin sino uno de los medios disponibles para desplegar la multifacética lucha por el poder popular.

La violencia revolucionaria tiene un rango cualitativo, destruye para construir un sistema justo que nos encamine hacia una nueva sociedad.

4. Violencia Socio-económica. Que es reflejada en situaciones de pobreza y marginalidad de grandes grupos de la población: desempleo, subempleo, informalidad; todo esto básicamente reflejado en la falta o desigualdad de oportunidad de acceso a la educación y la salud. Además está la violencia "socio-económica o estructural", que constantemente provoca violencia en quienes la padecen y la desahogan sobre las personas vulnerables más cercanas, física y emocionalmente, como las esposas e hijos. Esta violencia es generada por el desempleo, el alto costo de la manutención y la vivienda familiar; la angustia por la creciente inseguridad, agresión y temor de la delincuencia; los insoportables niveles de ruido, insalubridad y contaminación ecológica, etc. Violencia socio-económica que es reforzada con las formas burdas y sutíles de machismo, violencia y sexismo frenético, que constantemente trasmiten los medios audiovisuales. En una sociedad así, que genera y cohonesta tanta violencia, ¿pueden sus miembros ser no violentos? Ante ello, urge difundir programas eficaces de cooperación entre el Estado y sectores privados, que ataquen la violencia por todos los flancos. Desde políticas económicas que logren mejores condiciones de vida para las familias costarricenses, hasta campañas inteligentes de concientización en todos los centros de educación, iglesias y demás entidades de bienestar social; y, sobre todo, a través de los medios audiovisuales. Hay que utilizar creativamente todos los medios para impedir la violencia, especialmente contra las personas más vulnerables.

5 Violencia Cultural. La existencia de un Perú oficial y un Perú profundo (comunidades nativas y campesinas), son distorsiones de los valores de identidad nacional y facilitan estilos de vida poco saludables. Llegados aquí cabe preguntarse qué es lo que hace que la pobreza se mantenga e incluso se acepte. Hay razones de funcionalidad -sirve para mantener los sistemas sociales en que se da- y estructurales -forma parte de la estructura de poder que se autorreproduce-, pero también ideológicas o culturales. De hecho, todas las sociedades producen explicaciones de la existencia de la pobreza que guardan relación directa con (o incluso forman parte de) las diferentes formas que adopta la violencia cultural.

Es conocido que las religiones, en sus versiones de "opio del pueblo" o de "teología de la sumisión" que no las agotan, pueden convertirse en un mecanismo de justificación de la existencia de la pobreza. Lo mismo puede decirse de las ideologías políticas.

El neoliberalismo -que achaca la pobreza a la falta de interés por parte de los pobres- y el marxismo -que reduce en última instancia el fenómeno a la explotación del hombre por el hombre y, por ende, al tema de la propiedad privada- han sido dos ejemplos bien visibles, aunque con alguna diferencia entre sí. El neoliberalismo ha producido más pobreza, pero no la ha negado. Se ha procurado, eso sí, invisibilizaria o trasformar a los pobres en habitantes de campos de concentración, guetos o zonas rodeadas por muros de hormigón.

El marxismo, en cambio, negó la existencia de pobreza en los países del Este una vez suprimida la propiedad privada. Como no podía haber pobreza, no la había. En algunos casos, incluso la palabra pobreza desapareció. Pero no los pobres.

En general, la violencia cultural se produce cuando se obliga a las personas a que o no vean el problema o a que dispongan de explicaciones para el mismo pero mantengan la situación. La relativa ausencia de discusión de estos asuntos, por un lado, y su tratamiento habitual cuando llegan a los medios de comunicación, por otro, son ejemplos de violencia ultural. Piénsese, si no, en la forma con que, con frecuencia, se trata la pobreza en la prensa (sobre todo cuando, de hecho, consiguen achacar toda la culpa al pobre mismo) y se tendrá una idea de lo que se quiere decir.

 Amenaza para la paz

Los retos para la paz en los próximos años, mientras el conflicto Norte-Sur sea el dominante, tienen diversas fuentes, pero una de ellas es la pobreza como catalizadora o como sustentadora de conflictos armados. La correlación entre régimen no democrático y belicosidad es, a pesar de fundamentarse en la "paz perpetua" kantiana, una correlación espuria: es la pobreza de las naciones la que explica, simultáneamente, la ausencia de instituciones democráticas y la propensión a iniciar una agresión bélica.

Los procesos de polarización social que acompañan al naufragio del desarrollo tienen salidas bien conocidas. Una es negarlos, haciendo creer a la gente, recurriendo a la violencia cultural, que todos formamos un sólo grupo sin distinciones. Eso, en otras palabras, se llama nacionalismo y su difusión tiene que ver, entre otros factores, con la extensión de la pobreza: el nacionalismo consigue negar que haya ganadores y perdedores en el sistema social ya que todos "somos una nación". Otra salida ante la polarización es la de anunciar su supresión en un futuro glorioso en el que todos, ganadores y perdedores, nos encontraremos como hermanos. La diferencia entre este milenarismo y el nacionalismo es su perspectiva de futuro: el primero se proyecta hacia un futuro lejano pero brillante, mientras el segundo tiene como modelo un pasado normalmente tergiversado.

Existe también la posibilidad de superar la descomposición social que significa el empobrecimiento y su correlativo enriquecimiento mediante un chivo expiatorio que, ajeno al grupo, permita proyectar sobre él frustraciones y agresividades. El racismo es una de sus manifestaciones.

Todos estos mecanismos de defensa tienen en común su carácter potencialmente violento, sobre todo en la medida en que se presentan combinados como en el caso del nazismo nacionalista, milenarista y xenófobo (no sólo antisemita). Una vez que se han puesto en movimiento, es posible investigar sobre los medios para detener la violencia que generan, y para hacer la paz y mantenerla. Pero investigar para la paz es también investigar sobre las raíces de la violencia . Y la pobreza es una de ellas. Construir la paz es también reducir la pobreza.

DEFINICIÓN DE VIOLENCIA

La violencia es una acción ejercida por una o varias personas en donde se somete que de manera intencional al maltrato, presión sufrimiento, manipulación u otra acción que atente contra la integridad tanto físico como psicológica y moral de cualquier persona o grupo de personas".

"La violencia es la presión síquica o abuso de la fuerza ejercida contra una persona con el propósito de obtener fines contra la voluntad de la víctima.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA

"El ciclo de la violencia" aparece en las situaciones de maltrato. Es interesante ver como este ciclo se repite, y cuáles son sus particularidades, pues sin darnos cuenta podemos estar entrando en una situación de violencia que luego se convertirá en un círculo vicioso de maltrato.

Fase de Tensión: En esta fase encontramos a la pareja en una etapa de aparente bienestar, si han tenido momentos violentos en el pasado en este momento están intentando dejarlos atrás y comenzar de nuevo. Se manifiesta en pequeñas discusiones, que regularmente no llegan a ser peleas porque ambas partes “se aguantan” para no tener más problemas, pero la tensión y molestia va en aumento. Existen comentarios hirientes, burlas sobre lo que haces o eres, sarcasmos, ironías, reclamos aislados, etc., también puede haber pellizcos, nalgadas, golpes “jugando” o “sin querer”, que son disculpados o se dejan pasar. En algún momento la tensión acumulada es tan alta, que sobreviene la siguiente fase.
Fase de Agresión: Se manifiesta en un episodio de violencia desbordada, es decir la tensión acumulada en la fase anterior estalla en una pelea fuerte en donde se da rienda suelta al malestar acumulado. Puede haber gritos, insultos, jalones, se rompen cosas como ropa o cosas de la casa, amenazas directas, intimidación, golpes entre la pareja y/o a los hijos si los hubiere y seguramente alguno de los dos terminara seriamente lastimado, tanto en lo físico como en lo emocional.

Fase de Arrepentimiento: Después del episodio violento sobreviene esta fase también conocida como “luna de miel”, el agresor se disculpa y corteja a menudo a la víctima con regalos como flores o chocolates, prestándole gran atención y prometiéndole que nunca volverá a agredirla. Usualmente el agresor se ve seriamente arrepentido, llora, chantajea sobre que no puede vivir sin la pareja, manipula a los hijos o a la familia y a veces amenaza con quitarse la vida si no se accede a la reconciliación e infunde miedo sobre el futuro que le espera si decide estar sola, ya que no es capaz de hacerlo. El agresor convence a la victima de regresar y el ciclo vuelve a comenzar.

Cabe mencionar que la mujer se ve como incapaz de salir de esta situación, ya que el agresor la aísla de sus referentes inmediatos, es decir; el respeto a sí misma, el orgullo, la profesión o la manera de que ella pueda obtener dinero, sus amigos a los cuales ha dejado de ver porque él se lo pidió, la familia que bien no la apoya o que no sabe de la situación y finalmente el miedo, miedo de no poder iniciar de nuevo.

PRÓLOGO



…"sicla violencia es una acción ejercida por una o varias personas en donde se somete que de manera intencional al maltrato, presión sufrimiento, manipulación u otra acción que atente contra la integridad tanto físico como pológica y moral de cualquier persona o grupo de personas…"




DATOS

Se estima que más de 3 millones de niños\as observan violencia doméstica en sus hogares anualmente.

- Carlson, B.E., Children's Observations of Interpersonal Violence. Battered Women and their Families, p. 60. New York, NY Springer (1984).

Estudios señalan que más del 50% de los hombres que maltratan a sus esposas frecuentemente, también abusan de sus hijos\as.

- Strauss, M.A. & Gelles, R.J. (eds.) Physical Violence in American Families, New Brunswick, NJ, Transaction Publishers (1990).

Un estudio comparativo entre jóvenes delincuentes y no delincuentes, encontró que la diferencia más significativa entre ambos grupos es el historial de violencia o abuso familiar.

- Miller, G. "Violence By and Against America's Children", Journal of Juvenile Justice 2 Digest, VII (12), p.6 (1989).

Investigaciones reflejan que los/as estudiantes de escuela superior cuyos padres han establecido relaciones violentas, tienden a desarrollar relaciones violentas entre sí, en un porciento mayor que aquellos/as estudiantes desarrollados en ambientes no violentos.

- O'Keefe, et al, Teen Dating Violence, Social Work, p.466 (Nov\Dec 1986).

Se estima que una de cada 10 parejas jóvenes experimentan violencia física.

- Levy, B. (Ed.) Dating Violence Young women in Danger, Seal Press, Seattle, WA p. 73 (1991).

Estudios reflejan una tendencia en niños que observan maltrato familiar por parte del padre durante su niñez, a presentar un mayor riesgo de ser agresivos físicamente en sus relaciones de pareja en la adultez.

- Rosenbaum, A. & O'Leary. K.D. Children: The Uninended Victim of Marital Violence. American Journal of Orthopsychiatry, pp. 692-699 (1981).

Estudios reflejan una tendencia en niñas que observan violencia contra su madre, a presentar un mayor riesgo de tolerar el abuso contra ellas en la adultez, que las que no presenciaron abuso contra su madre.

- Hotaling, G.T. and Sugarman, D.B. An Analysis of Risk Markers in Husband and Wife Violence: The Current State of Knowledge. Violence and Victims, 1, pp. 101-124 (1986).


UN PROMEDIO DE 6 HOMICIDIOS DE MUJERES AL MES, EN EL 43% DE LOS CASOS EL ASESINO ES LA PAREJA O EX PAREJA.

Lo grave es que estas cifras de por sí alarmantes sólo reflejan parcialmente la realidad. Resulta muy difícil calcular las cifras exactas, dado que no existe información oficial y que los datos han sido obtenidos a partir de noticias publicadas en las páginas policiales de un diario de circulación nacional.

A pesar que contamos con una ley contra la violencia familiar que prevé una serie de medidas de protección para la mujer en situaciones de violencia, esta ley no se cumple. Lo mismo sucede con el Plan Nacional contra la violencia hacia la mujer que aunque entró en vigencia en el 2002 hasta el momento ninguno de los cinco Ministerios involucrados ha cumplido con las responsabilidades asignadas en este plan.

La extorsión, el insulto, la amenaza, los gritos, la bofetada, la paliza, el azote, el cuarto oscuro, la ducha helada, el ayuno obligatorio, la comida obligatoria, la prohibición de salir, la prohibición de decir lo que se piensa, la prohibición de hacer lo que se siente y la humillación pública son algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en.... tiempos de guerra???, regímenes corruptos???, ¡NO!, lo son en la vida familiar. Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición familiar perpetúa una cultura del terror que humilla, enseña a los hijos a mentir y contagia la peste del miedo y la cultura del terror.